Te despiertas sobresaltado y con una resaca horrible, aún con las brumas del sueño, te diriges al baño donde tratas de refrescarte un poco y buscas un par de paracetamoles mientras intentas recordar el sueño que rondaba por tu cabeza justo antes de despertarte.
Te concentras e imágenes confusas de una feria te asaltan. Te acuerdas de que entras en la tienda de una adivina. La adivina resulta ser una gitana sospechosamente parecida a Lola Flores. Depositas un billete en su mano y mientras la bruja se lo mete en el sujetador con una mano, con la otra coge la tuya y la acerca a su cara.

—Veo una abejita pequeña y furiosa y… ¡Oh, No! —dice la gitana abriendo mucho los ojos.
—¿Qué pasa? —preguntas con desazón.
—No.. no pasa nada. Lo siento pero se ha terminado la sesión —dice ella sacándote a empujones y despidiéndote con un apresurado «que Dios te bendiga» antes de que tú puedas decir nada.

Intentas recordar algo más, pero sin resultado, así que te vuelves a refrescar la cara y vas a la cocina a hacerte el desayuno. Cuando vuelves a la habitación ves el ordenador y recuerdas vagamente lo que hiciste anoche. Lo enciendes y entras en la página de contactos con la intención de borrar tu perfil, pero sorprendido te das cuenta de que ya hay una candidata que se interesa por ti. Recuerdas durante un segundo el consejo de la gitana y después de desecharlo con un escalofrío pinchas en el mensaje con curiosidad.

El mensaje de la candidata es un poco repipi para tu gusto, lleno de emoticonos y corazoncitos por todas partes, pero al echarle un vistazo al perfil de la chica te convences de que merece la pena darle una oportunidad.

Se llama Cristina Camacho y dice trabajar en un hospital, aunque no especifica en que puesto, le gustan los pepinillos, los cachorros y las comedias románticas. Una joven de pelo rubio, corto y ensortijado te mira con unos ojos azules y grandes y te sonríe mostrando una dentadura perfecta.

Al pinchar en la foto del perfil se despliegan varias fotos en las que aparece de cuerpo entero. Sus poses exageradas y un poco artificiosas no te impiden admirar las piernas delgadas y bonitas, el culito respingón y los pechos relativamente grandes comparados con lo menudo de su figura.

Le envías un mensaje explicándole que te gustaría conocerla y ella responde casi inmediatamente y se muestra ansiosa por conocerte. Chateáis un rato más, lo suficiente para notar que es una romántica empedernida, así que cuando ella te pregunta dónde podéis quedar, tú dudas un momento.

Quedar en un bar

Opción 1

Decides quedar en un bar, no vaya a ser que si te pones en un plan demasiado romántico luego no puedas sacártela de encima

Quedar en un bar
Le das una sorpresa

Opción 2

Prefieres darle una sorpresa y no le explicas a donde vais, solo que lleve ropa cómoda sabiendo que si aciertas con el plan te la pasas por la piedra fijo

Le das una sorpresa