Llegas a casa y lanzas tu caro traje arrugado sobre el sofá sin dejar de cagarte en todo lo visible e invisible. Coges tu portátil y echas un último vistazo a las fotos de Carolina antes de enviarle un mensaje diciéndole que lo sientes, pero que no puedes iniciar una relación basada en mentiras y te despides.

Borras tu perfil de la página de contactos y te pones unos vaqueros para bajar al bar de la esquina y observar a la camarera, aunque no te comas una rosca podrás admirar un culo y unas tetas de verdad.

Mientras das un trago a tu botella te prometes a ti mismo que a partir de ahora solo usarás internet para leer relatos eróticos y pelártela como un mono.

Fin

Solo y únicamente si has llegado a todos los finales…