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Tiempo de lectura estimado: 30 minutos
Fotografías:
5

Idioma: Español - España
Autor: Xeros

Para nuestro aniversario de bodas, ese año decidimos mi marido y yo pasar unos días en la ciudad del amor, lo que auguraba unos días llenos de romanticismo y actividades en pareja en la bonita ciudad parisina. No habíamos escatimado en nada, escogiendo un flamante hotel de 5 estrellas en el ecléctico barrio de Montmartre.

Aprovechamos los primeros días en la capital francesa para visitar la ciudad y los monumentos que nos habían recomendado. Disfrutamos de la cocina tan refinada del país vecino y nos sentimos inmersos en la bohemia parisina visitando cafés, teatros y bistrots.

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Al cuarto día, nos levantamos sin muchas ganas de visitar cosas, por lo que nos pasamos toda la mañana en el spa del hotel para relajarnos y dejar que nos mimaran el cuerpo. Por la tarde, completamente relajados, y sin planes para la noche decidimos quedarnos en la habitación del hotel y pedimos al servicio de habitaciones una botella de Pinot Noir.

Poco a poco, empezamos a beber pequeños sorbos mientras comentamos todo lo que habíamos disfrutado en el spa. Comenzamos a rememorar las habilidosas manos que nos habían masajeado y acariciado por todo el cuerpo. Nos dejamos llevar y empezamos a fantasear con aquellas manos que con sus caricias nos proporcionaban relax, también nos ofrecieran momentos de placer, recorriendo aquellas partes de nuestro cuerpo que deseábamos fueran visitadas.

Comenzamos a besarnos con pasión y nuestras manos empezaron a deambular por nuestros cuerpos. Noté como empezaba a excitarse y como su cuerpo se estremecía a cada caricia de mis manos y mis labios. Con pequeños besos en el lóbulo de la oreja pasé a seguir con mis labios el recorrido de su cuello y fui bajando hacia su pecho. Aproveché para desabrochar su camisa y continuar con mis labios sobre sus pezones, que ya comenzaban a estar duros. Fui notando como su miembro iba aumentando de tamaño por momentos y yo hacía todo lo posible por rozarme cada vez más con él pues con ello mi excitación también crecía imaginándome lo que iba a suceder a continuación.

De repente, lo paré de un golpe en seco y le dije que tenía que ir al baño para arreglarme un poco para la ocasión y pude comprobar como le brillaban los ojos mientras se lo decía.

Relatos Eróticos Interactivos - Natalia

Lo dejé esperando cinco minutos de reloj, hasta que salí con un conjunto de lencería negro,  formado por un sujetador de encaje, con tela negra transparente. Las braguitas dejaban casi todo el culo al aire. Además lleva liguero y medias del mismo color, un conjunto que había comprado antes de venir y que me quedaba de lujo.

Se quedó de piedra al verme y su mirada de deseo hizo que se encendiera una llama en mi interior. En aquel instante me sentía toda una prostituta de lujo exhibiendo todos sus atributos ante el cliente, que en este caso era mi marido.

– ¿Qué te parece esta ropa que me compré antes de venir? – dije mientras sonreía con malicia – Además, como me apetece jugar un poco he comprado este aceite lubricante de masaje …. ¿te apetece participar?…

Se abalanzó sobre mi sin dejarme continuar… me quitó el sostén casi de un tirón y empezó a chupar mis pezones de forma salvaje. Acabó por desnudarme, dejándome el liguero y las medias y sin demasiados preliminares acabó penetrándome. Empezó un rápido vaivén de entrada y salida en la postura del misionero que no duró más de cinco minutos, cuando acabó de forma brutal ahogando sus gritos de placer en la almohada… y dejándome bastante frustrada.

Me pidió disculpas por el resultado y me dijo si deseaba compensarme de otro modo, pero le dije que no. Creo que adivinó en mis ojos un estado de frustración latente. Estuvimos un rato acariciándonos, pero en mi cabeza no dejaba de recordar la sesión tan desastrosa de sexo que acabábamos de tener a pesar de lo que habían augurado los preliminares.

Al cabo de unos minutos rompió el silencio y me hizo la siguiente propuesta:

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- ¿Qué te parece si esta noche nos vamos a un local que hay por aquí cerca donde hay parejas que practican sexo y podemos ir a hacer una copa y a mirar? Ehhh, ¿qué opinas...?

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- He pensado que podríamos ir a dar un paseo por la ribera del Sena o a ver una película francesa rollo Amelie para pasar un rato agradable.

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