Relato erótico leído
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Tiempo de lectura estimado: 8 minutos
Idioma: Español-España
Autora: Alma

En el silencio de la noche el solo chasquido cuando abres la puerta ya me excita… ya has llegado, y aunque yo todavía estoy medio dormida sé que lo que va suceder a continuación no será un sueño.

Al final del pasillo apareces tú, la oscuridad no me deja verte con claridad, pero sé que estás sonriendo, porque cada vez que lo haces mi coño se empieza a estimular, noto como mis labios asimétricos se empiezan a humedecer, me piden a gritos que despierte, para poderte oler, para poderte tocar, para poderte sentir…

Sin mediar palabra despacio te acercas a mí, dulcemente me besas, de repente pasas a hacerlo bruscamente, eso me excita más y lo sabes, de esa manera me haces sentir que me tienes ganas.

Nos desprendemos de la ropa como si de fuego se tratase, ardiendo de deseo te tumbo y me siento encima de ti sin dejar de besarte, te estiro los brazos, sujeto tus manos, ahora llevo yo el mando.

Te observo, apenas he empezado y ya estás excitado, deslizo mi lengua por tu cuello, tu respiración aumenta cuando lo hago. Sigo por el torso con ayuda de mis manos. Tu cuerpo se arquea cuando aprieto mi pelvis contra el bulto que me tienes guardado. Lamo tus pezones y sigo bajando, toda mi lengua se extiende por tu piel sin descanso…

Deslizo todo mi cuerpo por el camino de tus piernas. Sé que me estás mirando. Ansioso por que te la chupe, te muerdes el labio. Vuelvo a besarte para que me humedezcas los labios, pero no me entretengo demasiado.

Me acerco a tu pelvis, te abro las piernas, me aparto el pelo para que me observes, para que sientas más placer y no me quites ojo… Comienzo desde abajo, lamiendo despacio tus huevos, tu cuerpo se estremece. Noto hasta tu pulso mientras subo lentamente girando la cabeza para poder chupar todo tu pene. Con mi mano presionando desde el inicio para notar en mi boca lo dura que se te pone… Abro la boca cuando llego a tu sabroso glande rosado, me agarras con una mano el pelo y diriges mis movimientos, arriba y abajo, hasta el fondo de mi garganta. Con la otra ya me estás masturbando, con un simple “monta” ya te cedo el mando…

Vuelvo a colocarme encima de ti, con tu polla entre mis nalgas, me agarras de las caderas con fuerza hacia ti, para metérmela toda entera, follamos despacio con un toque de violencia… Haces que me empape y dejo caer sobre ti mi cuerpo, te lamo la oreja y el cuello mientras me penetras, me acerco a tu oído para que no pierdas detalle de mis gemidos cuando me corro, mi piel se eriza, mi garganta se seca, mi cuerpo se calienta, mi clítoris tiembla…

Empapados de sudor, rompes el silencio para pedirme que me dé la vuelta, vuelves a acomodarte entre mis nalgas, pero esta vez con más fuerza. Encajamos los cuerpos sin dejar espacio. Te agarro la nuca, buscando tu lengua. Con tu mano izquierda me agarras el pecho, con la derecha presionas mi clítoris. Tu polla no deja de moverse, y yo empiezo a mojar tus dedos. Me echo hacia adelante para que puedas llegar hasta el fondo de mi ser sin obstáculos. Tus huevos chocan contra mi pelvis en cada penetración, mi coño totalmente abierto y encharcado se acopla a tu polla, empujándome con fuerza, dejándome sin poder hablar, aumentando mi respiración, volviéndome loca. Hasta que grito de placer de nuevo al correrme, colocas tu polla a punto de explotar entre mis nalgas, y dejando salir tu crema te corres sobre mi espalda.

Controlando la excitación de ambos, alargando nuestros orgasmos, así es como follamos.

Me deleito rememorando cada polvazo que tengo con él, llevamos meses quedando, y cada día que lo hacemos acabo pensando que es el mejor coito de mi vida, pensamiento que cambia tras cada encuentro, ya que por suerte la mía, la cosa se supera cada día que vuelvo a verlo.

Somos unos morbosos acabados, tengo la sensación que me reta para sacar mi lado más sucio, le encanta jugar mucho más que a mí, además, sabe hacerlo, sabe qué teclas tocar para ponerme a cien en segundos sólo con palabras, me encanta que lo haga. Últimamente hemos entrado en el magnífico juego de ponernos cachondos hasta no poder aguantar y entonces quedar para vernos.

La visita suele ser fugaz, viene a casa, follamos hasta saciarnos y regresa por donde ha venido dejando momentos inmemorables. Dejándome siempre con las justas ganas necesarias para querer continuar en el círculo vicioso que hemos creado, ese en el que no quiero indagar sobre su persona, ni fantaseo pensando que será el hombre que me lleve al altar; solamente ese cuerpo que me lleva al límite de la lujuria, que me abre la mente y me invita a indagar en el placer desconocido, ese placer que me lleva al cielo sin moverme del sitio dejándome tan extasiada que ni siquiera yo misma me llego a reconocer.

Aún recuerdo el día que lo conocí como si fuera hoy mismo, me acababa de dejar mi pareja, con la que compartí o más bien perdí 10 años de mi vida, mis amigas me convencieron para registrarme en una página de contactos por internet, según ellas lo mejor era conocer gente nueva.

Y ahí estaba yo, observando su foto en la pantalla detenidamente, no sé exactamente que vi en él, un chico atractivo con pose de “aquí estoy yo y me como el mundo”, pero su mirada no decía lo mismo… así que no pude resistirme a decirle algo, quizás tenía más intriga por saber si era cierta mi conjetura antes que conocerle como el “posible candidato a robarme el corazón”, cosa que no me apetecía mucho en aquel preciso momento.
No tardó mucho en contestar, y la conversación no fue nada mal…

– ¿Exactamente qué es lo que buscas?
– Si te refieres en un hombre, que me haga reír, importante, que me quiera, que sea cariñoso, que no me mienta…
– Yo voy tomando nota.
– Si, ves haciendo cruces por si das la talla. Pues no sé, lo básico, que cuente conmigo…
– ¿Entonces ya he pasado del chico que te acaba de agregar al chico pretendiente?
– No hay que cerrar puertas, ¿no?
– No sé, tú dirás yo es que no tengo puertas
– Pues no sé, ¿y por qué no?, nunca se sabe
– ¿Ha sonado como a una cita o me lo ha parecido a mí?
– ¿Entonces te gustaría una cita?
– ¿Y por qué no? me has gustado, la forma de conocernos ha sido diferente.
– Bueno, mínimo podemos ser amigos.
– Amigos ya lo somos, pero ahora hay que ver de qué tipo, porque según la reacción que tuviste yo te atraje cuando vistes mi foto, a lo mejor después en persona ya no te atraigo o te atraigo más.
– Te puede pasar a ti también, ya se verá.
– Estoy dispuesto a ese riesgo.
– Vale, pues nos arriesgaremos.
– Te dejo que me sorprendas, ya me dirás cuando vienes a recogerme y a qué hora, no me digas el sitio así es una sorpresa, todas las comidas raras me gustan menos el japonés así que ya sabes.
– ¿Así que me lo tengo que currar yo? Me empieza a gustar esta cita.
– Esto tiene que ser algo original, así que tú me tienes que conquistar a mí, bueno yo te he dicho mis gustos sobre la comida, también te puedo decir que me gusta mucho el cine y de música cualquier discoteca menos las de pelados, las de salsa me gustan mucho si voy con alguien que sabe bailar.
– Espera, espera, tú déjame que piense algo original…
– Original y lo tienes que hacer tú, y más original que la chica tenga que pensar… eso sí, pago yo todo, así que tu inventa…
– Vale, y esto ¿cuándo quieres hacerlo? ¿también tengo que decirte el día?
– Cuando a ti te vaya bien.
– ¿Y si te digo mañana? Estas cosas mientras menos se piensen mejor…
– Lo de menos se piensen, ¿es para que no me dé tiempo a arrepentirme?
– Claro
– ¿Entonces cuál será el plan mañana?
– Aún no lo he pensado, a cenar, tomar algo, sobre la marcha, cuanto menos planes mejor saldrá
– Entonces mañana tú me avisas de todo, duerme bien, yo voy a descansar, buenas noches.

A la mañana siguiente, al encender el ordenador ya tenía un mensaje suyo ‘¿Ha dormido bien mi cita de hoy?’ Admito que al leerlo me eché a reír, pobre cautivador, no tiene nada que hacer conmigo, no hace falta que utilices tus armas de galán, no te funcionarán. Yo sólo quería acudir a la cita por la curiosidad generada por esa fotografía, no pretendía ir con mis mejores galas a conquistar a nadie, solamente reírme y pasar un rato agradable, no estaba en absoluto nerviosa, aunque sí expectante y con ganas de que se hiciera de noche.

Así que acudí a mi gran amigo de internet que lo sabe todo, empecé a buscar restaurantes en los que nunca hubiese estado, lugares dónde se pudiera disfrutar de la intimidad sin que resultaran muy románticos, no quería provocar interpretaciones erróneas, pero quería hacerlo bien, estaba disfrutando, me gustaba la idea de tener yo la responsabilidad de una buena y adecuada elección. Y tras ver una lista interminable de lugares, me volvió a pasar otra vez, ahí estaba una imagen que me atraía la atención, y por segunda vez, me dejé llevar por la intuición, un restaurante de estilo budista, ya lo tenía.

El chico se presentó puntual, allí estaba, de pie, esperando fuera del coche, al reconocerme se le dibuja una grande y perfecta sonrisa, al darle dos besos he tenido que aguantar la respiración, es mucho más atractivo de lo que esperaba. Se comporta como un gran caballero abriéndome la puerta para que entre en el coche, rodea el coche con una seguridad en sí mismo impecable, me empecé a poner nerviosa, y cómo no, salió la charlatana que se siente en su salsa y que habla por los codos. Entre mi monólogo escucho de fondo una vocecilla que me advierte, “Cuidado, que te ha gustado nena”.

Llegamos al restaurante y su cara lo dice todo, le gusta tanto o más que a mí. Perfecto, he acertado, puedo respirar tranquila. Nos hacen bajar unas escaleras, y nos colocan en una mesa separada por cortinas del resto de comensales, la conversación durante la cena fluye sola, se le nota a gusto, y yo me siento como si estuviera cenando con un amigo al que hacía mucho tiempo que no veía.

Tan acomodada estoy que incluso cuando llega el postre, un helado con una mezcla de sabores increíblemente bueno, por un instante se me olvida que lo tengo delante y lo saboreo como si estuviera sola en casa, y sin esperármelo, me ofrece un poco de helado acercándome su cuchara a mis labios. Alguna vez he visto esa imagen en películas, pero nunca hubiera imaginado lo excitante que llega a ser. Y puedo escuchar la vocecilla entre risas “¡Disfrútalo nena! El chico atractivo está dando los primeros volteos”.

Acabamos de cenar, y nos volvemos a subir al coche, se dispone ahora a sorprenderme él llevándome a un lugar para tomar algo.

– ¿Aquí? ¿Cómo puede ser? El mismo lugar dónde yo había pensado traerte antes de salir de casa…
– Entonces mucho mejor.

Pedimos una copa y se marcha al baño, tarda un poco más de la cuenta, así que aprovecho para mandar un mensaje a mi amiga, debe estar nerviosa porque aún no le he dicho nada “todo perfecto, demasiado perfecto”, me responde enseguida “quiero todos los detalles mañana”, sólo de pensar en lo que le voy a contar se me escapa la sonrisa.
Y absorta con las impresionantes vistas del lugar, de repente lo noto pegado en mi espalda soplándome con delicadeza el cuello, a lo que sólo puedo responder, girándome hacia él y besarle. ¿Qué me hace? Por un instante creí que estábamos solos, me encanta como besa y lo bien que huele…

De camino a casa, se muestra divertido dejando entrever que no quiere que la noche termine ahí, y cuando para, y me dispongo a darle un beso de despedida, tengo la vocecilla pesada gritándome “eres tonta si piensas dejarle ir”, así que por primera vez en mi vida, me dejo guiar por ese impulso alocado y decidido, me envalentono y le pido que suba.

Todo lo que ocurrió esa noche es imposible de describirlo, jamás lo había hecho antes con tanta pasión, tantas ganas, tantas horas seguidas. Mi vocecilla desde entonces se pregunta si esa noche conocí a mi alma gemela.
Recuerdo que me quedé dormida en sus brazos y que me despertó su voz, “me quiere, no me quiere” recitaba mientras acariciaba suavemente con la yema de sus dedos mi flor tatuada en la espalda. Me entró el pánico, no sabía cómo reaccionar, me sentía en una nube, pero a la vez me sentía desconcertada, así que me hice la dormida.

Había pasado la mejor noche de mi vida, con alguien que apenas conocía, algo que jamás se me hubiese pasado por la cabeza hacer, si la misma situación me la llega a contar una amiga me hubiese escandalizado.
Lo más impactante para mí es que había disfrutado más que nunca, ¿cómo podía ser que alguien que me conocía tan sólo de unas horas, me hiciera disfrutar más que alguien que estuvo conmigo diez años?

A la mañana siguiente, un torbellino de preguntas me taladraban la cabeza, ¿Desde cuándo demonios yo grito cuando me corro? ¿Tan mal me había follado mi ex como para no hacerme gemir de tal manera? ¿Desde cuándo me he vuelto yo tan insaciable? ¿Cómo podía sentirme tan segura, tan relajada, tan protegida y a la vez tan excitada y atrevida? Demasiadas sensaciones nuevas para mí. Todo lo que hasta entonces conocía en cuanto a mis experiencias sexuales, todo lo que conocía como disfrutar y sentir placer, me lo desordenó en una sola noche.
Jamás había conectado tan bien con nadie en la cama, y fuera de ella también, y sí, me asusté, me acordé de aquellas palabras que una vez me dijeron “vive el momento y no te preocupes, aparecerá el amor cuando menos te lo esperes y sabrás que es el amor de tu vida cuando hagas una valoración de los amores que has tenido”, y eso justamente estaba haciendo yo, dándome cuenta de que nada del pasado se podía comparar a él.

Por suerte o por desgracia, aún tenía un poco de conciencia para bajar a la tierra. Mi vocecilla estaba ahí para recordarme que me acababan de hacer mucho daño, y no me podía permitir el lujo de dejarme llevar por la situación: “¡Quizás sea una ilusión, tonta! Además, ¿amor de tu vida? ¿Dónde se ha visto que el amor de tu vida se descubra follando en una sola noche? ¿No debería de ser el amor de tu vida esa persona que te complementa? ¡No le conoces! ¡Despierta!”

Tanto recordar hace que desee aún más que llegue nuestro próximo encuentro.

Continuará…

Recomendación literaria de Shayla Black por nuestra autora Alma

“Me los recomendó una amiga y acertó de pleno con mis gustos literarios.

Estos libros son de lo más completos que he leído del estilo de vida BDSM, tratando temas distintos en cada libro, donde los personajes son del mismo círculo y van apareciendo en todos los libros, cambiándose el papel de protagonistas en cada historia.

Historias llenas de amor, pasión y sexo, con amantes y guardaespaldas envueltos en historias eróticas y románticas con un toque de misterio y acción, que consiguen engancharte para continuar leyendo.”

De momento hay publicados 7 títulos de la misma saga, si tenéis curiosidad los podéis encontrar en Casa del Libro con los siguientes precios:

1. Dominada por el deseo.

2. Fantasía prohibida.

3. Deliciosa bendición.

4. En las redes del placer.

5. Me perteneces.

6. Mía para siempre.

7. Nuestra para amarte.