"Al unísono Anabella y yo miramos hacia abajo, nos encontramos con la gran sorpresa de que nuestras manos estaban entrelazadas, realmente parecíamos una pareja paseando por la calle. Aquellos colores que no se habían apoderado de nuestras mejillas antes, lo hicieron cuando volvimos a levantar la mirada y nuestros ojos se cruzaron..."