No consentido

Me niego a ser lesbiana. Capítulo 16: Juventud, divino tesoro

...permanecía muda, pero al parecer alguien le había alcanzado un dildo y ahora castigaba su almejita con él, recibiendo constantes miradas de todas las presentes, le estábamos brindando la atención que a ella tanto la excitaba, tenía la certeza de que allí estaba su morbo, en sentirse deseada, por quien fuera...

Todo tiene un precio

"...se arrastró sobre el sillón atraída por el olor de los billetes, era una buena forma de ganarse una buena suma de dinero en cuestión de pocos minutos, aunque en realidad no quisiera hacerlo. En cuanto Julio supo que ella estaba decidida a cumplir con su parte del trato comenzó a quitarse la ropa..."

Relato erótico exclusivo

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