...Eireen miró a su compañera de cama un segundo y encontró en sus ojos la aprobación que necesitaba. Se subió a horcajadas sobre uno de los muslos masculinos y sus dedos buscaron el elástico de la cintura del calzoncillo. Tony pudo notar la humedad del sexo de la prostituta contra su piel. Se debía haber calentado bien con su mujer porque el flujo parecía abundante...

Relato erótico exclusivo