Maduras

Me niego a ser lesbiana. Capítulo 18: Atando cabos

...hizo fuerza para medir la rigidez de mis nudos y no pudo moverse en absoluto. Me agradó mucho verla atada de esa forma, de rodillas en mi cama, con la cara contra el colchón; era una imagen muy erótica ya que su cola había quedado apuntando al techo y la falda se le había subido bastante. Le acaricié...

Me niego a ser lesbiana. Capítulo 17: Corazones solitarios

...lo hice tan fuerte que me dolió, pero era parte del castigo que merecía. Allí grité. Grité y luego grité más fuerte. Parte de mí quería que todos mis vecinos oyeran que me estaba masturbando… o que estaba teniendo relaciones sexuales con alguien. Quedé acostada de lado, con el cuerpo en un almohadón y la cabeza en otro...