"...las penetraciones ya eran limpias y se hacían cada vez más profundas. Cuando el concepto de acto sexual se hizo presente en mi cabeza comencé a gemir y a moverme más rápido. Ya no era una prueba. Bajé tanto como mi estrecha vagina me lo permitió pero me levantaba asustada, hasta que en un momento pasó. Por mi calentura no medí los movimientos y bajé más de lo esperado, el dildo se me metió hasta que mis labios vaginales besaron la mano de Tatiana..."