Dildos

Me niego a ser lesbiana. Capítulo 16: Juventud, divino tesoro

...permanecía muda, pero al parecer alguien le había alcanzado un dildo y ahora castigaba su almejita con él, recibiendo constantes miradas de todas las presentes, le estábamos brindando la atención que a ella tanto la excitaba, tenía la certeza de que allí estaba su morbo, en sentirse deseada, por quien fuera...

Me niego a ser lesbiana. Capítulo 15: El cuarto poder

...provocando que yo gimiera entrecortadamente al recibir cada sacudida. Acaricié mis labios vaginales y al mismo tiempo le pedía a esa hermosa muchachita que me diera más. Entre jadeos y suspiros no hacía otra cosa que repetir la palabra “más” y ella comprendió que podía ser más ruda conmigo...