Consigues pasar, te limpias las rodillas y echas un vistazo a tu alrededor. No hay moros en la costa, pero tampoco ves a tu novia por ninguna parte. Te internas entre las tiendas y carromatos de vivos colores, pasas por debajo de un tendal con ropa intima de mujer colgada y mientras te diriges la calle central pasas embobada entre las tiendas mirando los carteles.

Cualquiera puede ser el lugar de la cita, no tienes ninguna pista. Avanzas por la callejuela y ves dos  tiendas y un carromato rodeando una pequeña plaza. Frente a ti hay una tienda grande, de vivos colores azules y verdes, adornada con caballitos de mar dorados. Ocupando parte del lateral y en letras que semejan burbujas hay un cartel que dice Maravillas del Fondo del Mar. A tu derecha está el sencillo carromato del Hombre Elefante, y a tu izquierda el Salón de los Espejos te trae recuerdos de tu infancia. Dudas unos instantes, el cabrón de tu novio puede estar en cualquier sitio. Finalmente te armas de valor y te diriges a…

Cruz
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