...Me acerqué descorazonada y al llegar a Vera, Salín se adelantó y me dio una bofetada seca y desprovista de emociones. Caí de rodillas, tan estupefacta y con los ojos tan llenos de lágrimas que no entendía nada. Vera no paraba de succionar su polla llenando de ruidos extraños la habitación...